TRÍPOLI.- Los rebeldes libios tomaron control del cuartel general de Muammar Gaddafi en la capital, tras una feroz batalla con las fuerzas leales al Gobierno, pero el paradero del líder, quien prometió pelear "hasta el final", seguía siendo un misterio. Periodistas de Reuters contastaron que los insurgentes ingresaron al complejo de Bab al-Aziziya y reportaron que los rebeldes dispararon al aire en señal de celebración tras horas de enfrentamientos. No estaba claro el paradero del "hermano líder" y sus hijos. Las fuerzas leales a Gaddafi intentaron defender el complejo pero la resistencia cesó más tarde. Insurgentes atacaron una estatua del ex hombre fuerte, mientras que otros cientos ocuparon el lugar y tomaban armas y vehículos.

El enviado rebelde ante la ONU aseguró que el complejo estaba totalmente dominado. El presidente de la federación rusa de ajedrez, Kirsan Ilyumzhinov, relató que habló por teléfono con Gaddafi y destacó que el líder le comentó que está en Trípoli, en buen estado, y que no planea abandonar la ciudad.

Ilyumzhinov, quien visitó el país durante los ataques de la OTAN y se reunió con el líder, destacó que Mohammed -el hijo del coronel- lo llamó por teléfono. "Le puso a su padre y éste contó que está en Trípoli vivo y saludable y que está decidido a pelear hasta el final", agregó. El enviado rebelde en Roma, Hafed Gaddu, admitió que podría estar recluido en su complejo.

"Pensamos que íbamos a tardar uno o dos meses en liberar Trípoli, pero lo estamos logrando en horas", destacó. Las potencias occidentales, que han respaldado a los insurgentes, no tienen información sobre el paradero del líder de 69 años pero lo instaron a rendirse tras seis meses de guerra civil.

La OTAN, que declinó confirmar los reportes de que su fuerza aérea bombardeó el complejo para ayudar a los rebeldes, comentó que desconocía su paradero. En Washington, un portavoz del Pentágono dijo que creía que Gaddafi seguía en Libia y que sus fuerzas seguían siendo una amenaza. Los líderes occidentales están ansiosos por un rápido final de la situación y el Pentágono admitió que está "monitoreando" los depósitos de armas químicas del gobierno para evitar que terminen "en manos equivocadas". Los civiles, que llenaron las calles de Trípoli el domingo para celebrar el fin de la dictadura, permanecieron ayer en casa mientras el fuego de ametralladoras y las explosiones se sucedían. La ausencia de un control claro ha revivido la inquietud de que Libia pueda caer en el tipo de inestabilidad que golpeó a Irak tras la caída de Saddam Hussein.

Cientos de rebeldes saquearon el complejo en busca de armas y trofeos al grito de "Gaddafi está acabado". En camionetas irrumpieron en la base fortificada, que estuvo fuera del alcance del pueblo en los 42 años de gobierno, a través de una de las puertas centrales, disparando al aire en señal de júbilo. La tienda beduina blanca, donde Gaddafi recibía dignatarios extranjeros fue incendiada y el humo flotaba en el aire. (Reuter-especial)

Fondos retenidos
Estados Unidos podría liberar entre 1.000 y 1.500 millones de dólares congelados de Libia para el manejo del Consejo Nacional de Transición de los rebeldes libios, aseguró la portavoz del Departamento de Estado Victoria Nuland. Agregó que el Gobierno de Gaddafi está colapsado y que la secretaria de Estado, Hillary Clinton, habló con el secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, sobre cómo se dará ayuda humanitaria, y seguridad y apoyo en la redacción de una nueva Constitución.